104.2025 Alison Brooks Architects SOMA Zaha Hadid Architects Studio Gang XTU Architects Coop Himmelb(l)au MAD Architects ingenierizado duradero innovador engineered durable innovative COMPLETE ENGLISH AND SPANISH TEXTSAPRIL 2025 © HKim Yong-Kwan 010 architecture lab COMPOSITE COMPUESTO2 architecture lab Director and Editor-in-Chief Anton Giuroiu Editorial and Design Director Cristina Giuroiu Edited by Architecture Lab Collective Nicolae Titulescu 119 011136 Bucharest Romania contact@architecturelab.net www.architecturelab.net/magazine ISSN 3061-6743 ISSN-L 3061-6743304.2025 “An architecture of complexity and contradiction has a special obligation toward the whole: its truth must be in its totality or its implications of totality. It must embody the difficult unity of inclusion rather than the easy unity of exclusion.” — Robert Venturi, Complexity and Contradiction in Architecture, 1966 Architecture has always been an act of assembly—a bringing together of materials, ideas, and cultures. In the evolution of building materials, composites stand as a testament to this synthesis: the union of disparate elements to forge something stronger, more adaptable, and more resonant than their individual parts. The journey of composites in architecture mirrors our ongoing quest for resilience and innovation. Early structures relied on natural composites like adobe, blending earth and organic fibers to create durable shelters. The advent of reinforced concrete marked a pivotal moment—marrying steel’s tensile strength with concrete’s compressive fortitude, and enabling the rise of modernist forms and expansive spans. In the present, advanced composites such as Glass Fiber Reinforced Polymer (GFRP) and Carbon Fiber Reinforced Polymer (CFRP) are redefining architectural possibilities. These materials offer unparalleled strength-to-weight ratios and design flexibility, allowing architects to transcend traditional constraints. The façade of the Cité Scolaire Internationale Jacques Chirac in Marseille exemplifies this, utilizing 880 openwork panels made of bio-composites to achieve both aesthetic elegance and structural performance. The concept of the composite, however, moves beyond materiality. It extends into the social fabric of architecture itself. Just as physical composites integrate varied substances to enhance performance, our built environments are tapestries woven from diverse cultural, historical, and social threads. Architect Kengo Kuma has described architecture as a frame through which to experience nature more intimately—an idea equally applicable to experiencing one another. To design is to compose, and in that composition lies the potential for empathy. This philosophy is reflected in projects that engage deeply with their communities—seeking not to simplify, but to integrate. Grace Cheung speaks of architecture as “poetry arising from site forces, climate, budget, availability of materials and resources, and a sense of purpose”. This is design not as imposition, but as negotiation. A difficult unity—one that resists purity in favor of coherence. Architecture, once obsessed with appearances, must now contend with substance. Not a surface, but a strata—of histories, ecologies, labor. Not a symbol, but a scaffold—holding together materials and meanings, bodies and systems. The question is no longer what does it look like?, but what holds it together? What matters most is not the form, but the forces within it—not the aesthetic of a façade, but the ethic of its assembly. In a time of fragmentation—environmental, social, material—the composite is not merely a technique, but a philosophy. It asks us to build with contradiction, to find cohesion without homogeneity. To compose is to care. It is to take seriously the act of putting things— elements, people, ideas—together in a way that they can hold each other up. In that act, architecture becomes not just the backdrop to life, but its active framework. It becomes porous, responsive, contingent—less a monument, more a metabolism. “Una arquitectura de la complejidad y la contradicción tiene una obligación especial hacia el todo: su verdad debe residir en su totalidad o en sus implicaciones de totalidad. Debe encarnar la difícil unidad de la inclusión en lugar de la fácil unidad de la exclusión.” — Robert Venturi, Complexity and Contradiction in Architecture, 1966 La arquitectura siempre ha sido un acto de ensamblaje: una reunión de materiales, ideas y culturas. En la evolución de los materiales de construcción, los compuestos son un testimonio de esta síntesis: la unión de elementos dispares para forjar algo más fuerte, más adaptable y con mayor resonancia que la suma de sus partes. El recorrido de los compuestos en la arquitectura refleja nuestra búsqueda constante de resiliencia e innovación. Las primeras estructuras dependían de compuestos naturales como el adobe, que mezclaban tierra y fibras orgánicas para crear refugios duraderos. La llegada del hormigón armado marcó un momento crucial: uniendo la resistencia a la tracción del acero con la capacidad de compresión del hormigón, permitió el surgimiento de formas modernistas y grandes vanos. En la actualidad, los compuestos avanzados como el polímero reforzado con fibra de vidrio (GFRP) y el polímero reforzado con fibra de carbono (CFRP) están redefiniendo las posibilidades arquitectónicas. Estos materiales ofrecen una relación resistencia-peso sin precedentes y una flexibilidad de diseño que permite a los arquitectos trascender las limitaciones tradicionales. La fachada de la Cité Scolaire Internationale Jacques Chirac en Marsella lo ejemplifica, utilizando 880 paneles calados de biocompuestos para lograr tanto elegancia estética como rendimiento estructural. Sin embargo, el concepto de lo compuesto va más allá de la materialidad. Se extiende al tejido social de la arquitectura misma. Así como los compuestos físicos integran sustancias variadas para mejorar el rendimiento, nuestros entornos construidos son tapices tejidos con hilos culturales, históricos y sociales diversos. El arquitecto Kengo Kuma ha descrito la arquitectura como un marco a través del cual experimentar la naturaleza más íntimamente—una idea igualmente aplicable a cómo nos experimentamos unos a otros. Diseñar es componer, y en esa composición reside el potencial de la empatía. Esta filosofía se refleja en proyectos que se involucran profundamente con sus comunidades—que no buscan simplificar, sino integrar. Grace Cheung habla de la arquitectura como “poesía que surge de las fuerzas del sitio, el clima, el presupuesto, la disponibilidad de materiales y recursos, y un sentido de propósito”. Un diseño que no impone, sino que negocia. Una unidad difícil—que rechaza la pureza en favor de la coherencia. La arquitectura, antes obsesionada con la apariencia, debe ahora enfrentarse a la sustancia. No una superficie, sino una estratificación— de historias, ecologías, trabajo. No un símbolo, sino un andamiaje—que mantiene unidos materiales y significados, cuerpos y sistemas. La pregunta ya no es ¿cómo se ve?, sino ¿qué lo sostiene? Lo que más importa no es la forma, sino las fuerzas que actúan dentro de ella—no la estética de una fachada, sino la ética de su ensamblaje. En una época de fragmentación—ambiental, social, material—lo compuesto no es solo una técnica, sino una filosofía. Nos pide construir con contradicción, encontrar cohesión sin homogeneidad. Componer es cuidar. Es tomarse en serio el acto de reunir cosas— elementos, personas, ideas—de una manera en que puedan sostenerse mutuamente. En ese acto, la arquitectura deja de ser solo un telón de fondo para la vida, y se convierte en su armazón activo. Se vuelve porosa, sensible, contingente—menos un monumento, más un metabolismo. Anton Giuroiu4 architecture lab Contents Contenidos 1 Editorial 6 Reports Informes 18 Interviews Entrevistas 40 Projects Proyectos Reports Informes Interview s Entrevistas 6 3D-Printed Biocomposite from Lobster Shell Waste by Manufactura and BioMatters Biocomposite Impreso en 3D a partir de Residuos de Caparazones de Langosta por Manufactura y BioMatters 10 The ReefLine, OMA & Shohei Shigematsu El ReefLine, OMA & Shohei Shigematsu 14 Cité Scolaire Internationale Jacques Chirac, Rudy Ricciotti & Roland Carta Cité Scolaire Internationale Jacques Chirac, Rudy Ricciotti & Roland Carta 20 Interview with Wolf dPrix of Coop Himmelb(l)au Architecture Is Dead, Long Live Architecture La Arquitectura Ha Muerto, Viva la Arquitectura 26 Interview with Daniel Ibañez of IAAC – Institute for Advanced Architecture of Catalonia Advanced Architecture and Material Ecology Arquitectura Avanzada y Ecología Material 32 Interview with Grace Cheung of XRANGE Architects Context, Limits, Purpose Contexto, Límites, Propósito BEEAH Headquarters by Zaha Hadid Architects integrates on-site solar generation and contactless circulation within a sculpted form for passive cooling and daylighting. La sede de BEEAH, diseñada por Zaha Hadid Architects, integra generación solar in situ y circulación sin contacto en una forma esculpida orientada para refrigeración pasiva e iluminación natural. © Kim Yong-Kwan One Ocean Pavilion by SOMA integrates 108 vertical GFRP lamellas across a 140-meter- long kinetic façade system, introducing responsive surface behavior through fiber- composite construction. El Pabellón One Ocean de SOMA integra 108 lamas verticales de GFRP en una fachada cinética de 140 metros de longitud, introduciendo comportamiento superficial responsivo mediante construcción en material compuesto de fibra. 52 48 © Hufton + Crow504.2025 COMPOSITE COMPUESTO © Aogvision © Paul Desmazieres 82 Quzhou Stadium by MAD Architects anchors a 700,000 m 2 sports complex with a 30,000-seat arena embedded in the landscape as a performative and civic landmark. El Estadio de Quzhou, diseñado por MAD Architects, articula un complejo deportivo de 700.000 m 2 con un recinto de 30.000 asientos incrustado en el paisaje como hito cívico y escénico. © Hufton + Crow 42 The Smile | Alison Brooks Architects La Sonrisa | Alison Brooks Architects 48 One Ocean Thematic Pavilion Expo 2012 | SOMA Pabellón Temático Un Océano Expo 2012 | SOMA 52 BEEAH Headquarters | Zaha Hadid Architects Sede de BEEAH | Zaha Hadid Architects 68 Populus Hotel | Studio Gang Hotel Populus | Studio Gang 62 Cité du Vin | XTU Architects La Cité du Vin | XTU Architects 66 Nanjing International Youth Cultural Centre | Zaha Hadid Architects Centro Cultural Internacional de la Juventud de Nankín | Zaha Hadid Architects 72 Dalian International Conference Center | Coop Himmelb(l)au Centro Internacional de Conferencias de Dalian | Coop Himmelb(l)au 78 Guangzhou Opera House | Zaha Hadid Architects Ópera de Guangzhou | Zaha Hadid Architects 82 Quzhou Sports Park | MAD Architects Parque Deportivo de Quzhou | MAD Architects Projects Proyectos Manifestation Manifestación 62 La Cité du Vin by XTU Architects interprets wine culture through an immersive architectural form connecting landscape, materiality, and spatial sequencing in Bordeaux. La Cité du Vin de XTU Architects interpreta la cultura del vino mediante una forma arquitectónica inmersiva que conecta paisaje, materialidad y secuencias espaciales en Burdeos.6 architecture lab Reports Informes © Dinorah Schulte and Manufactura 6 architecture lab704.2025 3D-Printed Biocomposite from Lobster Shell Waste by Manufactura and BioMatters Biocomposite Impreso en 3D a partir de Residuos de Caparazones de Langosta por Manufactura y BioMatters Manufactura and BioMatters developed a 3D-printing material from lobster shell waste, combining chitin with local clay to create durable, biodegradable objects with potential architectural applications. Manufactura y BioMatters desarrollaron un material de impresión 3D a partir de residuos de caparazón de langosta, combinando quitina con arcilla local para crear objetos duraderos, biodegradables y con potencial de uso arquitectónico. Manufactura and BioMatters developed a chitin-based composite for 3D printing using lobster shell waste generated by industrial canning processes in Maine. The material emerged during a residency at Haystack Mountain School of Crafts, where the studios examined the state’s crustacean byproducts as a raw input for architectural material systems. Lobster shells sourced from Greenhead Lobster were cleaned, ground into fine powder, and blended with local clay and small quantities of glass-reinforced ceramic. The resulting printable mixture is built around chitin—a fibrous carbohydrate found in lobster exoskeletons and fungal cell walls. Chitin contributes to biodegradability, microbial resistance, and strength once fired. The printed components exhibit characteristics close to ceramics but with reduced weight and a more regenerative material cycle. Porcelain in the mix enhances sintering and compressive strength. Material testing is ongoing, though initial batches confirm that 15 lobster shells yield roughly two kilograms of printable paste, offering a clear ratio for scaling fabrication. Manufactura y BioMatters desarrollaron un compuesto para impresión 3D a base de quitina utilizando residuos de caparazones de langosta generados por la industria conservera en Maine. El material surgió durante una residencia en la Haystack Mountain School of Crafts, donde los estudios analizaron el potencial de estos subproductos crustáceos como insumo arquitectónico. Los caparazones, provistos por Greenhead Lobster, se limpiaron, pulverizaron y mezclaron con arcilla local y pequeñas cantidades de cerámica reforzada con vidrio. La mezcla resultante, apta para impresión, se estructura en torno a la quitina—un carbohidrato fibroso presente en los exoesqueletos de langostas y en hongos—que aporta propiedades biodegradables, resistencia microbiana y solidez tras la cocción. Las piezas impresas se comportan como cerámica, pero con menor masa y una trazabilidad de materiales más regenerativa. La adición de porcelana refuerza el proceso de sinterización y mejora la resistencia mecánica. Las primeras pruebas indican que 15 caparazones generan © Dinorah Schulte and Manufactura© Dinorah Schulte and Manufactura8 architecture lab aproximadamente dos kilogramos de pasta de impresión, lo que permite calcular la escalabilidad de producción. El biocompuesto de quitina para impresión fue adaptado por Manufactura y BioMatters para sistemas de extrusión estándar. La energía requerida es baja, y los materiales— residuos biológicos y minerales locales—permiten plantear su uso como unidad arquitectónica: revestimiento, bloque o componente de relleno. La impresión permite geometrías variables e integración en sistemas constructivos multicapa. “Nuestra motivación es desarrollar bloques y acabados para la construcción,” señalaron los diseñadores. “El compuesto de caparazón de langosta aporta propiedades útiles para nuevas estrategias constructivas con menor impacto.” Cada año se capturan más de 100 millones de libras de langosta en Maine. Este excedente biológico, normalmente desechado, pasa a formar parte de una solución material con capacidad estructural y arquitectónica. El Biocompuesto 3D a base de Quitina redefine el rol de residuos marinos dentro del entorno construido. El equipo de desarrollo está formado por Dinorah Schulte de Manufactura y Nancy Diniz y Frank Melendez de BioMatters. La totalidad del trabajo se desarrolló en sitio. Las muestras impresas apuntan hacia una futura producción a escala y posibles aplicaciones en fachadas o cerámica arquitectónica. El proceso vincula ciclos materiales regionales con fabricación aditiva, demostrando cómo los compuestos naturales pueden operar dentro del lenguaje técnico de la arquitectura. Manufactura and BioMatters configured the chitin-ceramic slurry for use through standard extrusion printing systems. Low energy input, locally sourced minerals, and biological waste form the basis for a potential architectural unit— adaptable to surfaces, blocks, or volumetric infill elements. Print geometry allows custom variation and tight integration into layered construction assemblies. “Our motivation is to develop blocks and finishes for building construction,” noted the designers. “The lobster shell composite brings material properties that support new approaches to sustainable construction.” An estimated 100 million pounds of lobster are harvested annually in Maine. By redirecting this biological surplus into a functional cladding or modular system, the design team proposes a new composite typology that repositions seafood waste as structure, not refuse. The Chitin-Based 3D Composite demonstrates that what is typically discarded can serve as a contributor to architecture’s material vocabulary. Manufactura, led by Dinorah Schulte, and BioMatters, formed by Nancy Diniz and Frank Melendez, carried out the entire development on site. Printed samples indicate potential for expanded production and future adaptation to façade applications or architectural ceramics. The process connects regional material cycles with additive fabrication, reinforcing the capacity of natural composites to operate within architecture. One lobster shell yields approximately 130 grams of printable composite when ground and combined with ceramic and binder additives for 3D printing applications. Una cáscara de langosta produce aproximadamente 130 gramos de material compuesto imprimible al ser molida y combinada con cerámica y aglutinantes para aplicaciones de impresión 3D. © Dinorah Schulte and Manufactura © Dinorah Schulte and Manufactura Reports Informes904.2025 © Dinorah Schulte and Manufactura © Dinorah Schulte and ManufacturaNext >